“Sticky Fingers”: la cima de los Rolling Stones

Todo artista o grupo musical atraviesa diferentes momentos a lo largo de su trayectoria. Obviamente, la inspiración no es eterna, y en la mayoría de los casos suele ser intermitente. Es imposible concebir una carrera sin altibajos, sin luces y sombras. Incluso los más grandes atraviesan agujeros, rachas negativas en las que la genialidad parece no querer salir. Los Rolling Stones son un clarísimo ejemplo de ello. Sin duda, estamos ante una de las bandas más respetadas e importantes de la historia, pero a lo largo de sus más de cincuenta años de vida los picos de creatividad no han estado siempre al mismo nivel, algo totalmente lógico.

Sin embargo, su cima artística es prácticamente imposible de aspirar para casi cualquiera, solamente al alcance de unos pocos elegidos. Su periodo de consagración absoluta, de influencia total en el mundo del rock, reside en la grabación de cuatro álbumes consecutivos, todos ellos considerados entre los mejores jamás realizados. Los discos son: “Beggars Banquet” (1968), “Let It Bleed” (1969), “Sticky Fingers” (1971) y “Exile on Main St.” (1972).

De todos ellos, el que se va a comentar a continuación es “Sticky Fingers”, probablemente el más completo y redondo. Nada más comenzar el álbum, cuando se escuchan los primeros acordes de ‘Brown Sugar’, te invade la sensación de que estás ante algo emocionante y especial. Un inicio absolutamente espectacular, que atrapa por completo desde el primer segundo. Para añadir aún más leña al fuego, las siguientes canciones siguen el mismo nivel imparable. El segundo tema, ‘Sway,’ es una delicia gracias a un impresionante trabajo de guitarra de Keith Richards y una inspirada parte vocal de Mick Jagger.

No obstante, la estrella del álbum es, indudablemente, ‘Wild Horses’, una de las canciones más conocidas del grupo londinense, y no es para menos. Es una de las baladas más bellas jamás escritas y uno de los muchos motivos por los que los Rolling Stones se han convertido en leyendas absolutas. Todo en esta canción es perfecto, no le sobra ni le falta nada. Posteriormente, nos encontramos con ‘Can´t You Hear Me Knocking’, también un tema muy popular gracias a la afilada manera de cantar de Jagger y a una parte instrumental muy larga que demuestra la genialidad de la banda.

Cierra el álbum ‘Moonlight Mile’, una balada elegante y tranquila que deja una grato sabor de boca final. En definitiva, “Sticky Fingers” es un trabajo totalmente imprescindible, de escucha obligatoria para cualquier aficionado al rock. Resulta un deleite disfrutar de unos músicos en su apogeo artístico, tanto a nivel compositivo como interpretativo. Este disco representa la cima de su trayectoria, dejando el listón muy alto para sus obras posteriores.

“Hago música para reparar mi alma y, con suerte, ayudaré a reparar las de los demás “ - Bruce Springsteen

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