Janis Joplin, la primera diosa del rock

Janis Joplin, además de por su innegable talento, ha pasado a la historia por ser la primera estrella del rock femenina. En un mundo predominantemente masculino, se abrió paso gracias a su portentosa voz y arrolladora presencia escénica, aunando las mejores virtudes del blues y el rock. Su carrera despegó en el Festival de Monterrey de 1967, donde más de 50.000 asistentes quedaron prendados por su memorable actuación, absolutamente significativa para convertirla en la sensación del momento. El evento también contó con la participación de nombres ilustres como The Who, Jimi Hendrix y Otis Redding, aunque ninguno consiguió eclipsar el terremoto que Janis causó sobre el escenario.

Su primer disco, Big Brother and the Holding Company (1967), junto a su primera banda, llamada exactamente igual que el álbum, tuvo una repercusión relativamente discreta, pero fue en su segundo trabajo, la obra maestra Cheap Thrills (1968), cuando Joplin alcanzó el éxito tanto a nivel de ventas como de crítica. El disco llegó a la primera posición de las listas y consolidó a la tejana como una de las artistas más importantes e influyentes de finales de los sesenta. Su poderosa voz rasgada, plagada de emoción, fuerza y visceralidad, caló hondo. Sin embargo, la popularidad no borró los demonios internos de la cantante, que estaba sumergida en un auténtico infierno personal.

Adicta a las drogas y al alcohol desde su adolescencia, la fama trajo consigo un estilo de vida aún más desenfrenado, favoreciendo el uso de estas sustancias con una asiduidad incluso mayor. Su ansiedad, baja autoestima y tendencia depresiva tampoco fueron factores positivos para calmar sus alocados hábitos. Toda esta vorágine de sentimientos negativos fueron causados por una adolescencia muy complicada, en la que no se sintió integrada en prácticamente ningún entorno. La sensación de soledad fue una constante en su vida, de modo que el alcohol y las drogas constituyeron su principal refugio para evitar un sufrimiento del que jamás pudo escapar.

A pesar de que trató de dejar los excesos en numerosas ocasiones, el final de Janis Joplin fue tan triste como previsible. Falleció a los 27 años en un hotel de Los Ángeles debido a una sobredosis de heroína, provocada por la extrema pureza de la dosis que ingirió en aquel momento. Apenas tres meses después de su muerte, se lanzó su cuarto disco, Pearl (1971), con récords de ventas incluidos. Desde entonces, la estrella de la música dio paso al icono cultural que enseñó el camino a seguir a muchas artistas que llegaron tras su estela. Su inmenso legado siempre será recordado, y joyas como ‘Summertime’ ‘Piece Of My Heart’, ‘Ball and Chain’, o ‘Cry Baby’ son solo algunos ejemplos de su genialidad. El olimpo del rock tiene un lugar reservado para ella.

“Hago música para reparar mi alma y, con suerte, ayudaré a reparar las de los demás “ - Bruce Springsteen

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