El debut de Bruce Springsteen en Europa

Es innegable que, al comienzo de su carrera, parte de la fama que adquirió Bruce Springsteen se debió a sus conciertos. El de Nueva Jersey y su grupo de apoyo, la E Street Band, eran toda una sensación gracias a sus maratonianos directos y la insuperable energía que desprendían. Su presencia, sus canciones e interpretaciones suponían un cautivador resumen de los poderes del rock and roll. Ya lo mencionó Jon Landau, crítico musical y posterior mánager de Springsteen, tras presenciar uno de su conciertos: “He visto el futuro del rock y su nombre es Bruce Springsteen”, en una frase que ha quedado para la historia.

Lo que el crítico sintió es aplicable a las sensaciones que hemos tenido cualquiera que hayamos visto al ‘boss’ en vivo. No hace falta ser un fanático de su música para sobrecogerte ante semejante derroche de adrenalina, entusiasmo y fogosidad. Ya desde sus comienzos, Bruce dejaba a su audiencia absolutamente boquiabierta, conectando con ella definitivamente y para siempre. Gran parte de la fidelidad que genera entre sus fans se debe a la extraordinaria unión público-interprete que el norteamericano es capaz de crear.

De los conciertos ofrecidos durante sus primeros años de carrera musical, el más célebre es, sin lugar a dudas, el que tuvo lugar en el Hammersmith Odeon de Londres, uno de los locales más conocidos de la capital británica. Era 1975 y Springsteen acababa de editar su último álbum, el fantástico Born to Run. El éxito del disco le trajo de gira por Europa por primera vez, siendo la de Londres su visita más trascendental. Su discográfica, Columbia, consciente de la necesidad de generar revuelo, colocó numerosos carteles por la ciudad: “Al fin, Inglaterra está lista para recibir a Bruce Springsteen”, se apuntaba en la publicidad. No obstante, el artista quedó totalmente descontento con la decisión y, sin pensárselo dos veces, comenzó a arrancar todos los que pudo. “No deseaba distraer al público con mensajes promocionales. Si quieres que sepan lo que vales, debes mostrárselo”, indica Bruce en su autobiografía.

Quizás por el suceso de los carteles, el concierto en el Hammersmith Odeon londinense se desarrolló con un alto nivel de tensión por parte de Springsteen. En ningún momento se encontró cómodo sobre el escenario, inundado por una enorme inseguridad. Un malestar imperceptible para los demás, ya que desde fuera el cantante lució pletórico, repleto de vitalidad, sabedor de que estaba ante una inmensa oportunidad de abrir sus fronteras y conquistar a un público desconocido para él. Bruce se la jugaba, debía confirmar lo que por aquel entonces muchos intuían: que iba a ser uno de los abanderados del rock durante los años venideros.

La presión no pudo con él y, junto al impagable trabajo de la E Street Band, regaló una actuación inigualable, eterna e histórica. Se metió a los asistentes en el bolsillo desde el primer tema, una inmensa interpretación de ‘Thunder Road’ acompañada únicamente por el piano. En ese momento el ‘boss’ poseía tres discos publicados, Greetings From Asbury Park (1973), The Wild, The Innocent and The E Street Shuffle (1973) y Born to Run (1975), de manera que el recital se basó en las composiciones que pueblan estos trabajos. Además de la arrebatadora ‘Thunder Road’, destacaron sobre el resto ‘Tenth Avenue Freeze-Out’, ‘Spirit in The Night’. ‘Lost in the Flood’, ‘Backstreets’ y ‘Kitty’s Back’, en un repertorio de dieciséis canciones ya de por sí mágico.

Bruce Springsteen y la E Street Band se hicieron con los corazones de todos los ahí presentes. El concierto es una pieza histórica que refleja a un artista en su plenitud, en su momento de mayor esplendor interpretativo, dispuesto a comerse el mundo y a dejar una huella imborrable en cada recinto que pisaba. Qué manera de cantar, qué compenetración con sus músicos, qué forma de esconder su posteriormente reconocida incertidumbre, camuflada en una impactante determinación. En uno de sus directos no recibes florituras, coreografías o efectos pirotécnicos, sino que vas a adquirir lo realmente esencial: sentimiento, alma y corazón. El de Londres en el año 75 es un firme retrato del glorioso pasado de Springsteen y que, además, sirve para comprender mejor la creación de su leyenda. Una verdadera joya.

“Hago música para reparar mi alma y, con suerte, ayudaré a reparar las de los demás “ - Bruce Springsteen

Get the Medium app

A button that says 'Download on the App Store', and if clicked it will lead you to the iOS App store
A button that says 'Get it on, Google Play', and if clicked it will lead you to the Google Play store