Creedence Clearwater Revival, un viaje corto y emocionante

La Creedence Clearwater Revival es, sin duda, una de las bandas más trascendentes de finales de los 60 y principios de los 70. La vida del grupo californiano fue muy breve, ya que solamente transcurrieron cuatro años desde que lanzaron su primer álbum, Creedence Clearwater Revival (1968), hasta la publicación del último, Mardi Gras (1972). Este trabajo final es el más flojo con una diferencia abismal, pues John Fogerty ya estaba totalmente centrado en comenzar a recorrer su trayectoria en solitario. Aun así, su producción desde el 68 hasta el 70 fue absolutamente colosal, firmando un viaje artístico inigualable en un espacio de tiempo tan corto.

Desde el primer disco se sientan las bases de lo que sería su sonido particular, un rock directo y afilado, donde destacan la impresionante voz de Fogerty y sus inolvidables solos de guitarra. Una de las características básicas del grupo es su inspiración en la música tradicional norteamericana, pero desde una perspectiva contemporánea dotada de una accesibilidad mayor. Su obra de debut se nutre principalmente de versiones de canciones compuestas por otros artistas, aunque interpretándolas con muchísima personalidad y en base a su sonido marca de la casa. Temas como ‘I Put A Spell On You’ o ‘Susie Q’ son un claro ejemplo de sus inicios y estilo propio.

El de 1969 fue un año absolutamente frenético para la Creedence, publicando la friolera de tres álbumes en menos de doce meses. Además, no fueron trabajos precisamente discretos. En el primero, Bayou Country, lucen imbatibles dos de sus mejores composiciones. ‘Born on the Bayou’, poseedora de un impactante estribillo, y la inolvidable ‘Proud Mary’, obra maestra indudable de la que Tina Turner hizo una versión muy famosa. En el disco posterior, Green River , el grupo llegó a su madurez total, con John Fogerty perfeccionando y puliendo sus dotes de compositor. Aquí nos encontramos con un disco realmente sólido y compacto, sin altibajos y con unos artistas en su estado de mayor esplendor, como demuestran ‘Green River’ o ‘Bad Moon Rising’, temas que están entre los picos de su discografía. Su último álbum de 1969, Willy and the Poor Boys, es probablemente el más flojo en su conjunto, a pesar de contener la legendaria ‘Fortunate Son’, épica canción antibelicista.

En 1970 llega, en mi opinión, el mejor disco de su carrera, Cosmo´s Factory, el más elaborado y el que presenta una colección de canciones más sobresalientes. Los americanos alcanzan aquí la cumbre de su estilo musical. No solo temas propios obtienen un nivel excelso, como en el caso de la perfecta ‘Who’ll Stop The Rain’ o la emocionante ‘Long As I Can See The Light’, forma inmejorable de cerrar el álbum, sino que ‘I Heard it Through the Gripevine’ , versión de la canción original de Marvin Gaye, es también una destacada clara, gracias a la magnífica interpretación de Fogerty y a la fantástica cohesión instrumental del resto de los integrantes de la banda.

Tras esta obra maestra, llegó Pendulum, considerablemente inferior, aunque muy importante, puesto que dejó para la posteridad su tema más consagrado y, seguramente, el mejor de todos: ‘Have You Ever Seen The Rain’, un clásico universal conocido por todo el mundo. En definitiva, Creedence Clearwater Revival protagonizó una trayectoria inimitable, una carrera artística apasionante repleta de composiciones magistrales, de las que te acompañan toda la vida. Un sprint creativo que duró pocos años, pero cuya genialidad solo puede ser superada por los Beatles, regalando tanto en tan poco tiempo.

“Hago música para reparar mi alma y, con suerte, ayudaré a reparar las de los demás “ - Bruce Springsteen

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