“Bruce Springsteen ocupa un hueco cargado de significado en mi vida”

Asier Leoz Aizpuru es profesor en la Universidad de Deusto. La música siempre ha ejercido un papel muy relevante en su vida y la figura de Bruce Springsteen le ha acompañado desde la adolescencia, cuando quedó fascinado al escuchar ‘Born In The U.S.A’ a través de la radio. Desde ese momento, comenzó a indagar en su discografía, descubriendo los entresijos de su música. Ahora, años después de su primer encuentro con el de Nueva Jersey, sus canciones continúan suponiendo un refugio para él.

PREGUNTA. ¿Cómo descubriste la música de Springsteen?

RESPUESTA. Lo hice a los trece años y, como cualquier hallazgo en esa etapa de tu vida, posteriormente permanece de una manera indeleble. Era 1984 y, en ese momento, no existía la misma exposición musical que tenemos hoy en día. En mi caso, la radio era la única forma de acceder a la música. La primera canción de Springsteen que escuché fue ‘Born In The U.S.A’. y me deslumbró completamente por la increíble fuerza que transmite. Además, cada vez que la escuchaba tenía que esperar a que la volviesen a reproducir, lo que provocó que me enganchase aún más a ella. Me pasaba horas impaciente por volver a disfrutar de ‘Born In The U.S.A’. o ‘Dancing In The Dark’.

P. ¿Qué hace a Bruce tan especial?

R. Hay algo en la voz de Springsteen, en su timbre, que lo hace particularmente real y cercano al oyente. Es muy sencillo creerte lo que canta, rezuma sinceridad. Su voz sigue conmoviendo a pesar de que ya tiene una edad. Como no puede ser de otra manera, su tono y su fraseo han cambiado con el paso del tiempo, pero eso no evita que siga contagiando muchísima emoción. Springsteen me ha llevado, y lo sigue haciendo, a un lugar que no existe pero que está en mi imaginación y en mis sueños. Él puede activar una parte muy íntima de tu interior, independientemente de si te sientes reflejado por lo que está contando. Hoy en día todavía ocupa un hueco cargado de significado en mi vida.

P. ¿Cuándo le viste en concierto por primera vez?

R. Muchos años después de aficionarme a su música, en el año 2007 en Barcelona. La experiencia fue una auténtica revelación para mí. Acudí pensando que iba a presenciar a un artista con mucho más pasado que presente, pero quedé maravillado con la actuación. Lo que hace Bruce en un escenario es absolutamente colosal. Me llama la atención que cada concierto suyo parezca ser el último. En los directos hace algo muy original, que es dejar que el público decida algunas de las canciones que van a sonar. Para aceptar las peticiones de la gente necesitas disponer de una banda extremadamente bien engrasada que te permita improvisar los temas sobre la marcha.

P. ¿Y la última vez que lo contemplaste?

R. En 2016, su última actuación en Donosti. Me vi rodeado de personas, de mi edad y mayores, completamente emocionadas. Para mí, los mejores conciertos de Bruce han sido aquellos a los que no pude asistir por una cuestión de edad. Me habría encantado presenciar su momento de mayor esplendor, por ejemplo durante la década de los 80. Aun así, todavía posee una inigualable capacidad de jugar y conectar con su público. En ese aspecto ha sido el mejor.

P. ¿Cuál es su disco que más te ha impactado?

R. Tras escuchar el álbum Born In The U.S.A. en una cassette que me regaló mi hermano, fui recorriendo lo que publicó anteriormente. Ahí di con el disco que más me impresionó de todos, Nebraska. Contiene canciones que rara vez han sonado en el repertorio de sus conciertos. Es un trabajo oscuro en el que percibes a un artista que está realmente fastidiado, pero transmitiendo muchísimo poder al mismo tiempo. Nebraska, a pesar de su visión algo tradicionalista de la vida, la familia y el hogar, toca temas realmente profundos. Composiciones como ‘Highway Petrolman’ o ‘Atlantic City’ están, sin duda, entre lo mejor de su discografía. También fue clave el álbum que recoge algunos de sus directos entre 1975 y 1985. En varias de las canciones realizaba introducciones contando historias y sentía que me hablaba a mí personalmente. Además, los temas de Bruce en directo siempre adquieren una dimensión superior a la del estudio.

P. ¿Qué disco le pondrías a alguien que desconoce su obra?

R. Probablemente The River, por lo variado que es. Además, su sonido es más atemporal que el de, por ejemplo, álbumes como Born In The U.S.A o Tunnel of Love, que poseen una producción muy característica de los 80. The River contiene absolutas joyas, como ‘Drive All Night’ o ‘Point Blank’, y a la hondura e intimidad de estas canciones se le suma su faceta más divertida, la del Bruce que simplemente quiere pasárselo bien, como se aprecia en ‘The Ties That Bind’ o ‘Sherry Darling’.

P. ¿Cuándo consideras que finaliza su etapa dorada?

R. Creo que su época clásica concluye con Tunnel Of Love, sobre todo porque las canciones, en sus versiones en directo, crecían exponencialmente. Es un disco redondo de principio a fin. Los que lanzó posteriormente nunca estarán entre mis favoritos. Cuando salieron no me complacieron, aunque tampoco era necesario porque todo su trabajo anterior ya lo hacía completamente. No rescataría demasiadas canciones de aquellos álbumes.

P. ¿Piensas que Letter To You, su última publicación, es su mejor obra de las últimas décadas, tal y como sostienen muchos críticos?

R. Sinceramente me acerque a él con muy pocas expectativas y me sorprendió por lo mucho que me gustó. Degustar un nuevo disco de Bruce siempre supone un reencuentro agradable. Letter To You es una lección sobre su manera de hacer música. Me parece valiente que se haya mostrado tal y como es, sin esconder sus trucos.

P. ¿Qué esperas del futuro de Bruce?

R. Cuando en 2011 falleció su saxofonista, Clarence Clemons, pensé que el futuro de Bruce y la E Street Band iba a ser muy complicado. Entre ambos adquirían un nivel de camaradería deslumbrante y su participación en las canciones clásicas de Springsteen fue vital. Su química en el escenario era muy superior a la de cualquier dúo que jamás haya visto. El grupo ha sabido recuperarse de ese pérdida tan trascendental, pero existe un aspecto del que nadie puede escapar: la edad. Lo que no quiero es que se sienta obligado a ofrecer conciertos maratonianos si no es lo que el cuerpo le pide. Ha puesto el listón muy alto y no hace falta que en cada ocasión actúe durante más de tres horas. No quisiera que se sintiera preso de su fama o su personaje. Se ha ganado el derecho a decidir libremente el camino por el que se quiere dirigir.

“Hago música para reparar mi alma y, con suerte, ayudaré a reparar las de los demás “ - Bruce Springsteen

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